jueves, 26 de mayo de 2016

De Paseo Por El curso

LENGUA MATERNA 2
FASE DE INTRODUCCIÓN
DE PASEO POR EL CURSO







TUTORA
DEYANIRA MENDOZA GARCIA
GRUPO N°551002 – 26


YURANY RIAÑOS BUITRAGO
Código: 1´073.230.523
Cead Ibagué













UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA - UNAD
LICENCIATURA EN INGLÉS COMO LENGUA EXTRANJERA
FEBRERO DE 2016

INTRODUCCION.


En La fase de paseo por el curso, realizaremos el reconocimiento de las actividades que debemos desarrollar durante el proceso de aprendizaje de las unidades 1 y 2, con sus fechas límite de entrega, lo que podemos encontrar en cada uno de los entornos de la plataforma del curso,  para lo cual presentamos un mapa mental que facilitará el conocimiento de ello.





 CONCLUSIÓN

Con la realización de este mapa mental, adquirí los conocimientos necesarios para el desarrollo de cada una de las actividades a realizar durante el curso, fechas límite de entrega, link donde se deben enviar los trabajos, así como los link a los cuales podemos acceder para las lecturas de las unidades 1 y 2, donde podemos encontrar las web conferencias, en cada uno de los entornos que visitamos podemos encontrar respuestas a muchas de nuestras inquietudes.




BIBLIOGRAFIA.

Lengua Materna II. Campus. Mis cursos Virtuales. UNAD.

Guía integrada de actividades. Lengua Materna

Taller N°1


Cuadro de texto: Error ortográfico Se escribe sargazo, no sargasoEL AHOGADO MÁS HERMOSO DEL MUNDO

 


       Los primeros niños que vieron el promontorio[L1]  oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura[L2] , y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargasos[L3] , los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado.

         Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le había metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que había sido mucho más grande que todos los hombres, pues apenas si cabía en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Tenía el olor del mar, y sólo la forma permitía suponer que era el cadaver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de rémora
[L4]  y de lodo.
Cuadro de texto: Error ortográfico, se escribe abrojos no abrojo.Cuadro de texto: Error ortográfico, es descamar no desescamar.
         No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo tenía apenas unas veinte casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas
[L5]  en el extremo de un cabo desértico. La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los muertos que les iban causando los años tenían que tirarlos en los acantilados. Pero el mar era manzo y pródigo, y todos los hombres cabían en siete botes. Así que cuando se encontraron el ahogado les bastó con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos.

         Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando al ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto
[L6] , le desenredaron del cabello los habrojos[L7]  submarinos y le rasparon la rémora con fierros de desescamar[L8]  pescados. A medida que lo hacían, notaron que su vegetación era de océanos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piltrafas[L9] , como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron también que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no tenía el semblante solitario de los otros ahogados del mar, ni tampoco la catadura sórdida y menesteroso[L10]  de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más biril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación.

        

 


 No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderlo ni una mesa bastante sólida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres más altos, ni las camisas dominicales de los más corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un pedazo de vela cangreja[L11] , y una camisa de bramante[L12]  de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cocían[L13]  sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado nunca tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el vastidor[L14]  de su cama habría sido de cuadernas[L15]  maestras con pernos[L16]  de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras más aridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres más escuálidos y mezquinos de la tierra. Andaban extraviadas por esos dédalos[L17]  de fantasía, cuando la más vieja de las mujeres, que por ser la más vieja había contemplado al ahogado con menos pasión que compasión, suspiró:

         —Tiene cara de llamarse Esteban.
Cuadro de texto: Error ortográfico, se escribe hiervaCuadro de texto: Error ortográfico, se escribe travesaño, no travezaño.
         Era verdad. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más porfiadas, que eran las más jovenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, tendido entre flores y con unos zapatos de charol, pudiera llamarse Lautaro. Pero fue una ilusión vana. El lienzo resultó escaso, los pantalones mal cortados y peor cosidos le quedaron estrechos, y las fuerzas ocultas de su corazón hacían saltar los botones de la camisa. Después de la media noche se adelgazaron los silvidos del viento y el mar cayó en el sopor
[L18]  del miércoles. El silencio acabó con las últimas dudas: era Esteban. Las mujeres que lo habían vestido, las que lo habían peinado, las que le habían cortado las uñas y raspado la barba no pudieron reprimir un estremecimiento de compasión cuando tuvieron que resignarse a dejarlo tirado por los suelos. Fue entonces cuando comprendieron cuánto debió haber sido de infeliz con aquel cuerpo descomunal[L19] , si hasta después de muerto le estorbaba. Lo vieron condenado en vida a pasar de medio lado por las puertas, a descalabrarse con los travezaños[L20] , a permanecer de pie en las visitas sin saber qué hacer con sus tiernas y rosadas manos de buey de mar, mientras la dueña de casa buscaba la silla más resistente y le suplicaba muerta de miedo siéntese aquí Esteban, hágame el favor, y él recostado contra las paredes, sonriendo, no se preocupe señora, así estoy bien, con los talones en carne viva y las espaldas escaldadas [L21] de tanto repetir lo mismo en todas las visitas, no se preocupe señora, así estoy bien, sólo para no pasar verguenza de desbaratar la silla, y acaso sin haber sabido nunca que quienes le decían no te vayas Esteban, espérate siquiera hasta que hierba[L22]  el café, eran los mismos que después susurraban ya se fue el bobo grande, qué bueno, ya se fue el tonto hermoso. Esto pensaban las mujeres frente al cadáver un poco antes del amanecer. Más tarde, cuando le taparon la cara con un pañuelo para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto para siempre, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que se les abrieron las primeras grietas de lágrimas en el corazón. Fue una de las más jóvenes la que empezó a sollozar[L23] . Las otras, asentándose entre sí, pasaron de los suspiros a los lamentos, y mientras más sollozaban más deseos sentían de llorar, porque el ahogado se les iba volviendo cada vez más Esteban, hasta que lo lloraron tanto que fue el hombre más desvalido de la tierra, el más manso y el más servicial, el pobre Esteban. Así que cuando los hombres volvieron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas sintieron un vacío de júbilo entre las lágrimas.
Cuadro de texto: Error ortográfico no se escribe Arcabus, es arcabuzCuadro de texto: Error ortográfico; se escribe botavara, no botabara
         — ¡Bendito sea Dios —suspiraron—: es nuestro!

         Los hombres creyeron que aquellos aspavientos
[L24]  no eran más que frivolidades de mujer. Cansados de las tortuosas averiguaciones de la noche, lo único que querían era quitarse de una vez el estorbo del intruso antes de que prendiera el sol bravo de aquel día árido y sin viento. Improvisaron unas angarillas[L25]  con restos de trinquetes[L26]  y botabaras[L27] , y las amarraron con carlingas[L28]  de altura, para que resistieran el peso del cuerpo hasta los acantilados. Quisieron encadenarle a los tobillos un ancla de buque mercante para que fondeara [L29] sin tropiezos en los mares más profundos donde los peces son ciegos y los buzos se mueren de nostalgia, de manera que las malas corrientes no fueran a devolverlo a la orilla, como había sucedido con otros cuerpos. Pero mientras más se apresuraban, más cosas se les ocurrían a las mujeres para perder el tiempo. Andaban como gallinas asustadas picoteando amuletos de mar en los arcones[L30] , unas estorbando aquí porque querían ponerle al ahogado los escapularios del buen viento, otras estorbando allá para abrocharse una pulsera de orientación, y al cabo de tanto quítate de ahí mujer, ponte donde no estorbes, mira que casi me haces caer sobre el difunto, a los hombres se les subieron al hígado las suspicacias[L31]  y  empezaron a rezongar que con qué objeto tanta ferretería de altar mayor para un forastero, si por muchos estoperoles[L32]  y calderetas que llevara encima se lo iban a masticar los tiburones, pero ellas seguían tripotando[L33]  sus reliquias de pacotilla, llevando y trayendo, tropezando, mientras se les iba en suspiros lo que no se les iba en lágrimas, así que los hombres terminaron por despotricar[L34]  que de cuándo acá semejante alboroto por un muerto al garete[L35] , un ahogado de nadie, un fiambre de mierda. Una de las mujeres, mortificada por tanta insolencia, le quitó entonces al cadáver el pañuelo de la cara, y también los hombres se quedaron sin aliento.
Cuadro de texto: Error ortográfico, faltó la tilde áncora.
         Era Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. Si les hubieran dicho Sir Walter Raleigh, quizás, hasta ellos se habrían impresionado con su acento de gringo, con su guacamayo en el hombro, con su arcabus
[L36]  de matar caníbales, pero Esteban solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba tirado como un sábalo[L37] , sin botines, con unos pantalones de sietemesino y esas uñas rocallosas que sólo podían cortarse a cuchillo. Bastó con que le quitaran el pañuelo de la cara para darse cuenta de que estaba avergonzado, de que no tenía la culpa de ser tan grande, ni tan pesado ni tan hermoso, y si hubiera sabido que aquello iba a suceder habría buscado un lugar más discreto para ahogarse, en serio, me hubiera amarrado yo mismo un ancora [L38] de galón en el cuello y hubiera trastabillado como quien no quiere la cosa en los acantilados, para no andar ahora estorbando con este muerto de miércoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta porquería de fiambre[L39]  que no tiene nada que ver conmigo. Había tanta verdad en su modo de estar, que hasta los hombres más suspicaces, los que sentían amargas las minuciosas noches del mar temiendo que sus mujeres se cansaran de soñar con ellos para soñar con los ahogados, hasta ésos, y otros más duros, se estremecieron en los tuétanos[L40]  con la sinceridad de Esteban.

         Fue así como le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado exposito. Algunas mujeres que habían ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no creían lo que les contaban, y éstas se fueron por más flores cuando vieron al muerto, y llevaron más y más, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se podía caminar. A última hora les dolió devolverlo huérfano a las aguas, y le eligieron un padre y una madre entre los mejores, y otros se le hicieron hermanos, tíos y primos, así que a través de él todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre sí. Algunos marineros que olleron
[L41]  el llanto a distancia perdieron la certeza del rumbo, y se supo de uno que se hizo amarrar al palo mayor, recordando antiguas fábulas de sirenas. Mientras se disputaban el privilegio de llevarlo en hombros por la pendiente escarpada[L42]  de los acantilados, hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez de la desolación de sus calles, la áridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera, y todos retuvieron el aliento durante la fracción de siglos que demoró la caída del cuerpo hasta el abismo. No tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los travesaños, y que nadie se atreviera a susurrar en el futuro ya murió el bobo grande, qué lástima, ya murió el tonto hermoso, porque ellos iban a pintar las fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban, y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que los amaneceres de los años venturos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en altamar, y el capitán tuviera que bajar de su alcázar[L43]  con su uniforme de gala, con su astrolavio[L44] , su estrella polar y su ristra[L45]  de medallas de guerra, y señalando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas: miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban.
 


Gabriel García Márquez
(Aracataca, Colombia 1928 - México DF, 2014)








 [L1]Elevación rocosa de altura considerable que avanza hacia el mar.


 [L2]Conjunto de palos y vergas de un buque


 [L3]Sargazo: Nombre común de diversas algas marinas de talo diferenciado en una parte que tiene aspecto de raíz y otra que se asemeja a un tallo, de estructura laminar y color pardo, que se halla en mares cálidos y templados de todo el mundo, en ocasiones formando grandes colonias.


 [L4]Pez osteíctio perciforme marino con un disco oval encima de la cabeza, con el cual se adhiere a los objetos flotantes y a otros peces con los que establece relaciones de comensalismo.


 [L5]Desperdigar; Separar, desunir, disgregar.


 [L6]Planta gramínea con cañas de unos 70 cm de altura y hojas radicales de unos 60 cm de longitud arrolladas sobre sí en forma de filamentos, muy duras y resistentes, y flores en panoja.


 [L7]Abrojo: Planta herbácea perjudicial para los sembrados, perteneciente a la familia de las cigofiláceas, de tallos largos y rastreros, hojas compuestas, flores amarillas y fruto redondo y espinoso:


 [L8]Descamar: Quitar las escamas  a los peces.


 [L9]Parte de carne flaca, que no tiene más que el pellejo.


 [L10]Que carece de lo necesario para vivir.


 [L11]Vela de forma trapezoidal colocada en el plano longitudinal del buque, en la popa.


 [L12][Cordel] muy delgado hecho de cáñamo.


 [L13]Coser: Unir con hilo enhebrado en la aguja


 [L14] Bastidor: Armazón de madera o metal para fijar lienzos, vidrios, etc


 [L15]Cada una de las piezas curvas que encajan en la quilla del buque, disponiéndose a modo de costillas del casco.


 [L16]Pieza de hierro cilíndrica, con cabeza redonda por un extremo y asegurada con una tuerca por el otro, que se usa para sujetar piezas de gran peso o volumen.


 [L17]Laberinto, lugar o asunto enredoso


 [L18]Adormecimiento, somnolencia.


 [L19]Extraordinario, enorme.


 [L20]Pieza que atraviesa de una parte a otra.


 [L21]Escarmentado, receloso.


 [L22]Hervir: Moverse agitadamente un líquido por elevación de su temperatura o fermentación


 [L23]Producir, por un movimiento convulsivo, varias inspiraciones bruscas, entrecortadas, seguidas de una espiración;  Es fenómeno nervioso que suele acompañar al llanto


 [L24]Demostración aparatosa y exagerada de un sentimiento.


 [L25]Armazón formado por dos barras paralelas unidas por una tabla transversal, que sirve para transportar a mano materiales para edificios y otras cosas.


 [L26]Verga mayor que se cruza sobre el palo de proa.


 [L27]Palo horizontal de la popa que sostiene la vela cangreja, asegurado en el mástil más cercano.


 [L28]Espacio interior destinado en los aviones a los pilotos.


 [L29]Asegurar una embarcación por medio de anclas.


 [L30]De arca: Arca grande y resistente.


 [L31]Inclinación al recelo y la sospecha.


 [L32] clavo corto, de cabeza grande y redonda, que sirve para clavar capas y otras cosas.


 [L33]No encontré significado


 [L34]Criticar algo sin consideración ni reparo


 [L35]embarcación sin control; sin dirección fija, a la deriva.


 [L36]Arcabuz: Arma antigua de fuego semejante al fusil que se disparaba prendiendo pólvora con una mecha móvil.


 [L37]Pez osteíctio clupeiforme marino de 20 a 50 cm de longitud que habita en el Atlántico, de cuerpo comprimido de color verde azulado y lomos plateados, con una gran mancha negra en la espalda


 [L38]Áncora: Ancla


 [L39][Alimento] que, una vez cocinado o curado, se come frío, como los embutidos o ciertas carnes.


 [L40]Hasta lo más íntimo o profundo, física o moralmente.


 [L41]Oyeron: Percibir los sonidos a través del oído


 [L42]Pendiente o declive pronunciado de un terreno.


 [L43]fortaleza, recinto fortificado.


 [L44]Astrolabio: Antiguo instrumento de navegación que representaba la esfera celeste con las principales estrellas y que se utilizaba para observar y determinar la altura, la posición y el movimiento de los astros sobre el horizonte.


 [L45]Trenza hecha con los tallos de ajos o cebollas.

BILBIOGRAFIA

Diccionario de La Lengua Española. Significado de palabras desconocidas. Buscado en: http://dle.rae.es/?w=diccionario


LENGUA MATERNA 2
TALLER N° 2 APRENDIZAJE PRACTICO
ESCRIBIENDO CONSTRUYO MI PENSAMIENTO






TUTORA
DEYANIRA MENDOZA GARCIA
GRUPO N°551002 – 26


YURANY RIAÑOS BUITRAGO
Código: 1´073.230.523
Cead Ibagué



  







UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA - UNAD
LICENCIATURA EN INGLÉS COMO LENGUA EXTRANJERA
MAYO DE 2016

INTRODUCCION.


En este proceso de aprendizaje práctico, tenemos la oportunidad de realizar un ejercicio de lectura detenida, comprensiva, interpretativa y posteriormente una producción escrita, a partir de un hermoso cuento del escritor Oscar Wilde titulado “El Ruiseñor Y La Rosa”; el medio de producción para realizar la interpretación de esta lectura es el Comentario de Texto.



 Taller 2


COMENTARIO DE TEXTO.

EL RUISEÑOR Y LA ROSA.

AUTOR: OSCAR WILDE.


El Ruiseñor se encontraba en un árbol de 10 m de altura, tronco grueso y ramificado en varios brazos, de los que parten las ramas, en una de las cuales se encontraba su nido.
 En el prado que rodeaba este árbol, había un joven estudiante triste porque la mujer de la cual estaba enamorada quería una rosa  roja, y como era época de invierno era imposible conseguir una; el joven quería conquistar el corazón de aquella  mujer, pero sentía, que todo lo que había estudiado y lo que había aprendido era insignificante e inútil ante la imposibilidad de conseguir una rosa roja.
El joven estudiante seguía lamentándose; -El Príncipe dará un baile mañana en la noche, y quiero impresionar a mi amada invitándola a bailar con una hermosa rosa roja, así ella aceptará y bailará conmigo toda la noche.
Desde la cima del árbol, El Ruiseñor observaba aquel joven enamorado, a quien le cantaba siempre aún sin conocerlo. –Siempre le he cantado a lo maravilloso del amor, lo que es hermoso para mi es sufrimiento para él, el amor es más valioso y más bello que todos los tesoros materiales del mundo.
El Ruiseñor, decidió salir en busca, de aquella anhelada rosa roja, para ayudarle  a aquel joven a conquistar su enamorada y en nombre del amor inició su búsqueda.
Voló ágilmente, El Ruiseñor cruzando un espero bosque y también el jardín, en el cual se veía una hermoso rosal, se posó en una rama y le dijo al rosal; -Dame una Rosa Roja y te cantaré mis canciones más hermosas, el rosal le respondió, -Me encantaría oír tu hermosa voz pero, mis rosas son  tan blancas como la nieve del invierno; pero ve  don de mi hermano que vive en el viejo reloj del sol.
Y llegando el ruiseñor al viejo reloj del sol, se posó en una rama del rosal y dijo; -Dame una Rosa Roja y te cantaré mis más hermosas canciones, el rosal le respondió, -Me encantaría oír tus canciones de amor al amanecer, pero mis rosas son tan amarillas como el hermoso cabello de las sirenas, pero ve donde  mi hermano, que vive bajo la ventana del joven estudiante, él si tiene rosas rojas.
El Ruiseñor voló hacia el rosal de la ventana del estudiante, se posó en una rama y dijo  dame una rosa roja y te cantaré mis  más hermosas canciones, el rosal le respondió, -mis rosas son tan rojas  como  los abanicos de coral en el océano, pero el invierno a marchitado mis botones y este años no tendré rosas rojas; sólo hay un medio para conseguirla pero es muy terrible. –Dímelo dijo El Ruiseñor.
El Rosal le  dijo que  debía cantar sus hermosas canciones bajo la luz de la luna, con su corazón pegado a sus espinas, entregando su vida y su sangre, para darle vida a la rosa roja, -La vida es un buen precio por el amor, dijo El Ruiseñor.
Cuando El Ruiseñor llegó a su  inmenso árbol el joven estudiante aún estaba llorando, el Ruiseñor le dijo que le ayudaría a conseguir la rosa roja que tanto anhelaba, que no  se preocupara por ello, que siguiera siendo un hombre enamorado. Aquel joven de tanto lamento ni siquiera escucho lo que el ruiseñor le decía.
En la noche El Ruiseñor llegó al rosal y se dispuso a cantar sus más hermosas tonadas de amor, tan apegado a las espinas que clavaron su corazón poco a poco, hasta que su hermoso canto se debilitó y el rosal  tomó su sangre y poco a poco, la rosa roja  fue tomando el color más rojo que  los corales en el océano, pero a cambio de ello El Ruiseñor había muerto.
Al día siguiente el joven estudiante se levantó y vio en su ventana, aquella hermosa rosa roja, la tomó y se la llevó muy entusiasmado a  su enamorada.
Cuan llegó el joven le entregó la hermosa rosa roja invitándola al baile, ella enrollaba un hilo azul, sentada en las afueras d su casa.
Al entregarle la rosal ella dijo, -Temo que es muy roja y no combinará con mi vestido, además otro joven me ha traído joyas muy finas y son más valiosas que  las flores.
El joven enfurecido, se volvió a su casa y tiró la rosa roja al arroyo y pronto un carro la destrozó.
-Qué tontería es el amor, decía el joven desilusionado, -es más valioso todo mi estudio y sabiduría, volveré a mis estudios que si son realmente valiosos, y dicho este se puso a leer.


  

CONCLUSIÓN

Con la realización de este escrito he ampliado mis conocimientos y mi comprensión acerca de la lectura y la escritura, permitiéndome a partir de ello expresar mi punto de vista acerca del texto con mis propias palabras, obteniendo un buen resultado.




BIBLIOGRAFIA.

Lengua Materna II. Entorno de Aprendizaje Práctico. Taller 2. UNAD.

Palabras Desconocidas. Diccionario  de la Lengua Española. Word Reference. En Línea. Tomado de: http://www.wordreference.com/



No hay comentarios:

Publicar un comentario